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L o s V a n V a n
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La música de los Van Van
no sería la misma sin la raíz africana
Juan Formell, director de la orquesta bailable más popular de Cuba, conversó sobre los vaivenes del son, la salsa y la timba. En referencia al reggaeton, dijo: "Yo creo que algo que pega tan duro con los bailadores, algo que pone a bailar así a la gente, tiene su mérito"
ESPECIAL FITA 2007
La tranquilidad del hogar de Juan Formell, en La Habana, contrasta con el carnavalesco desenfreno que suscitan los conciertos de los Van Van, el grupo que fundó y dirige desde 1969.
La noche anterior a la entrevista, cientos de bailadores llenaron el club Macumba, en las afueras de la capital cubana, para dejarse poseer por una andanada de frenéticos y sensuales ritmos que, dos horas después, los dejaron agotados. Sobre el escenario, Formell y sus Van Van invocaron todas las deidades del tambor y de la pasión. El público, con una fe que raya en lo religioso, siguió hasta el último instante cada una de las piezas e improvisaciones de esta orquesta.
A la mañana siguiente, Formell habló con calma sobre su música, con una taza de café en la mano y al pie de un afiche de uno de sus grupos favoritos, Los Beatles. Durante la conversación dejó claro por qué los Van Van es actualmente la agrupación bailable más popular de Cuba.
¿Qué tan importante es la raíz africana en la música de los Van Van?
Nosotros, como todos los cubanos, tenemos una influencia muy fuerte de África. Llevamos en el alma los ritmos y las melodías de pueblos como los yoruba, los congos, los ararás, los carabalíes y los abakuá. Además, tenemos muy internalizadas sus creencias. Todo esto se mezcló con la realidad de Cuba y dio origen a una cultura única. La música que hacen los Van Van no sería la misma sin esa raíz africana.
¿Ustedes se esfuerzan por preservar intactas las tradiciones afroamericanas o dan cabida a la innovación?
Continuamente estamos innovando. Esto no significa que irrespetemos las tradiciones. Todo lo contrario, sentimos que esas creencias nos dan fuerza para crear e inventar. Además, estas tradiciones son algo vivo.
El grupo Las Estrellas de Areíto decía en una canción "Si te hablan de la salsa, en Cuba se llama son". ¿Qué tan fuerte está el son en Cuba actualmente?
Está mejor de lo que la gente cree. Nosotros tuvimos una época de más brillo, sí. Y después vino un momento en el que bajó el interés por la música tradicional. Pero ahora el son está retomando fuerza. Hay grupos de jóvenes que cada vez se interesan más por nuestra música.
¿Y esa salsa cubana, eso que a ustedes les gusta llamar timba, goza de buena salud?
Aquí el problema es que a muchos grupos les ha costado mantenerse, en el sentido de innovar. Esto es muy difícil, estar constantemente inventando, viendo qué le puede interesar al bailador. Y no todo el mundo tiene la fuerza y la creatividad para eso. Pero pese a eso la timba sigue sonando duro.
¿Y la salsa? Rubén Blades dijo en 1995 que la salsa estaba muerta.
Yo he conversado de eso con Rubén. No creo que la salsa esté muerta y tampoco creo que él dijera eso literalmente. La salsa es una música que ha tenido sus momentos buenos y malos. No creo que éste sea uno de los buenos momentos. Pero ella sigue ahí manteniéndose. Todavía hay muchos artistas en todas partes del mundo que trabajan por hacer una buena salsa.
¿Cree que los músicos venezolanos desempeñan un papel importante en esto?
Sin duda. Desde los más reconocidos como Oscar D'León, hasta las generaciones más jóvenes, hay bastantes. Lo importante es que la salsa no es una música sencilla. A diferencia del merengue, la salsa se apoya en muchos géneros de la música cubana como el guaguancó, la rumba, la guaracha y el chachachá. Eso significa que tiene una base mucho más sólida para producir sonidos nuevos e interesantes.
¿El son, la salsa, la timba. están siendo desplazados por el reggaeton?
Yo no creo que eso funcione así, que una música desplace a otras. Hay cabida para todo tipo de música. Y al final es el bailador mismo el que decide qué es lo que quiere escuchar. Y ahora muchos quieren escuchar reggaeton.
Pareciera que usted defiende el reggaeton o que, en todo caso, no lo ataca con la misma convicción que otros músicos cubanos.
Es que no veo por qué atacarlo. Es una música muy básica, sí. Que elimina muchas de las formas con las que nosotros adornamos una canción, y que va directo al grano. Es una forma de facilismo musical, pero tiene su fuerza. Yo creo que algo que pega tan duro con los bailadores, algo que pone a bailar así a la gente, tiene su mérito.
¿Se imagina tocando reggaeton?
No. No es una música con la que me interese experimentar. La puedo respetar, pero no me interesa desde el punto de vista creativo. El reggaeton puede seguir sonando independientemente de lo que hagamos nosotros.
¿Y mientras tanto hacia dónde avanza su música?
Hacia donde nos lleve el bailador. Ese es el secreto de los Van Van, componer y tocar en función de lo que quiere nuestro público. El bailador cubano es quizás el más exigente del mundo, y nosotros llevamos casi 40 años trabajando para él.
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