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El mito de Ibeji
Por Oluwo Fatalami Adensaya
En la antigüedad, en el pueblo de Isokun, vivía un agricultor muy
próspero que era conocido en todas partes como un cazador de monos.
Esto era así porque como sus siembras eran muy prolíficas, los monos
venían a comer de sus cultivos.
De modo que los monos se volvieron una plaga para el agricultor. Este
trataba de expulsarlos, pero ellos iban y venían, y comían de todos
sus frutos. Él y sus trabajadores vigilaban los cultivos, mataban a
los monos y los sacaban con palos y piedras. Pero los monos se negaban
a irse. Y siempre regresaban a comer de sus siembras.
El agricultor se las ingenió para mantener a los monos fuera de sus
cultivos. Entonces los monos hicieron Juju (brujería). Comenzaba a
llover y los vigilantes se iban a la casa, pensando que con la lluvia
los monos no vendrían a comerse las cosechas. Pero los monos hicieron
que cayera la lluvia y mientras llovía, ellos comían y comían. Cuando
el agricultor descubrió esto, mandó a construir techos para los
vigilantes. Así pudo matar muchos monos.
Aquél agricultor tenía varias esposas. Un día un adivino vino al
pueblo de Isokun y predijo para el agricultor: "Si continúas matando
monos, tus esposas no podrán tener hijos. Los monos son sabios y
poderosos, ellos tienen la facultad de enviar un abiku (nacidos para
morir prematuramente) a los vientres de tus esposas. Cesa de matar
monos. Permite que los monos vengan y coman en tu tierra".
El agricultor no le creyó a aquel Babalawo. Y continuó matando a los
monos. Estos se reunieron y discutieron la forma de vengarse del
hombre. Fue así como decidieron enviarle dos abikus. Entonces dos
monos se transformaron en abikus y viajaron al vientre de una de las
esposas del agricultor. Cuando la mujer parió, nacieron los primeros
gemelos en aquel pueblo Yorubá. Esto atrajo la atención de todo el
mundo. Era la primera vez que nacían dos niños a la vez. Unos dijeron:
"Qué buena fortuna para el agricultor". Otros manifestaron: "Esto es
un mal signo para el agricultor, ya que sólo los monos paren gemelos".
Pero como los gemelos eran abikus, al poco tiempo murieron. Y los
monos retornaron al "lugar de los no nacidos". De nuevo, una de las
esposas del agricultor quedó embarazada, y cuando parió, nacieron
otros gemelos. Pero como eran monos, al poco tiempo de vida, murieron.
Así pasó con todas las esposas. El agricultor desesperado, porque no
podía tener herederos, viajó a un lejano lugar para consultar a
Orúnmila. Ifa le dijo: "Tus problemas son provocados por los monos.
Ellos están enviando abikus a los vientres de tus esposas. Tú le has
provocado a ellos un gran sufrimiento, y en venganza ellos te hacen
Juju (brujería). Permite que ellos coman en tus cultivos, a lo mejor
así se apaciguan".
El agricultor regresó a Isokun, y dejó de cazar monos. Los monos
comían tranquilamente. De nuevo, una de las esposas del agricultor
salió embarazada y parió gemelos. Pero el agricultor, inquieto por sus
anteriores experiencias, fue de nuevo a consultar el oráculo de Ifa
para asegurarse de que sus hijos no murieran otra vez. Ifa le dijo:
"Estos gemelos no son abikus. Los monos se han apaciguado. Pero
tampoco estos gemelos son niños ordinarios. Estos gemelos tienen el
gran poder de premiar o castigar a los seres humanos. Su protector es
el Orisha Ibeji. Si alguien maltrata a estos gemelos, el espíritu
Ibeji castigará a esa persona con enfermedad, pérdidas (embarazos) y
pobreza. Y quien trate a los gemelos con bien, será recompensado con
hijos y buena fortuna".
Ifa también dijo: "Debes hacer cualquier cosa que los haga felices en
este mundo. Lo que ellos quieran, dáselo. Hazle ofrendas al orisha
Ibeji. Ya que los gemelos fueron enviados al mundo por los monos. Los
monos son sagrados para el Orisha Ibeji. Ni los gemelos ni sus padres
pueden matar monos ni comer carne de mono".
El agricultor retornó a Isokun y le dijo a su esposa lo que había
aprendido de Ifa. Él le explicó que lo que los gemelos quisieran,
había que dárselo. Si querían dulce, se los diera; si querían ir al
mercado a pedir, que los cargara y los llevara al mercado; si querían
bailar, que ella los cargara en sus brazos y danzara con ellos. Así
vino la buena fortuna a la vida del agricultor.
Desde este día, los gemelos son llamados: "Adanjunkale" ("con ojos
brillantes en la casa"). El primero que nace es llamado: Taiwo
(To-aiye-wo: El que viene a probar la vida). El segundo que nace es
llamado Kehinde (Ko-ehin-de: El que viene detrás de otro), y es el
mayor de los dos. El pueblo Yorubá dice que Kehinde siempre envía a
Taiwo adelante para descubrir si la vida vale la pena.
Ase o.
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