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El sentido del sacrificio en Ifá
(II parte)
Por Oluwo Fatalami Adensaya
Cuando un cliente viene a consultar el Oráculo de Ifa, lo primero que
le pregunto es "¿Cuál es el problema que lo hizo venir a consultar
Ifa?". Esta sencilla pregunta allana el camino para muchas cosas.
Luego le pregunto si vino por su propia iniciativa o por sugerencia de
algún amigo o familiar.
La primera cuestión, me permite discernir la queja, el problema o
calamidad de la persona para exponerlo ante el Oráculo; y la segunda,
me permite conocer sobre su cabeza (Ori), es decir, si esta persona
hizo una elección ejerciendo su libre albedrío, o alguien se lo
ordenó.
Ya a estas alturas de la sesión de adivinación, se ha abierto un
intercambio regido por Esu (El Mensajero Divino). Esta interacción
entre el cliente y el adivino -que siempre es breve- es suficiente
para imantar, por medio del lenguaje y la palabra, la parafernalia de
Ifa y comenzar la adivinación.
Luego le determino el signo (Odu). El Oráculo de Ifa habla a través de
unos signos binarios que tienen sus equivalentes en versos. Debo
percatar al lector sobre los cuatro niveles de mensajes que tiene el
Oráculo de Ifa, desde el más cotidiano y ordinario hasta el
metafísico. El nivel muchas veces está prescrito por la naturaleza del
problema.
Una vez que el Oráculo habla, la primera tarea del adivino es provocar
una transformación, un cambio, en la consciencia del cliente. Y este
cambio o transformación puede ser a través de la ofrenda (Ebo) a
alguno de los Orisas, a los ancestros, a Ori, etc, o través del poder
de la palabra (Ofo'Ase).
Entonces, un segundo nivel de interpretación del sentido del
sacrificio en Ifa es considerarlo como un proceso de cambio y
transformación que interiormente debe vivificar el cliente. Sabemos
que todo problema -si queremos solucionarlo-, demanda en nosotros
coraje y constancia, y la más de las veces, paciencia. Cuando el
adivino toca con su poder de la palabra (Ofo'Ase) la conciencia (Ori)
del cliente, éste se ilumina y cambia. Y sabemos por el misterio de
Oya, que cualquier cambio mínimo, clave, producirá mayores cambios.
Son muchos los signos (Odus) que exploran la naturaleza de la
transformación y el cambio. Los más conocidos son Ewori Meji, Owonrin
Meji, Obara Meji y Osa Meji. Obara Meji habla de la
auto-transformación; Osa Meji habla de cómo los cambios en el exterior
modifican la conciencia humana. Ewori Meji nos enfoca la
transformación metafísica: materia-espíritu. Y Owonrin Meji nos enseña
cómo la esencia del caos y la confusión son la fuente del orden y de
la forma.
El profesor Wande Abimbola ha señalado una clave para comprender el
sentido del ebo como transformación y cambio dentro del orden de la
conducta humana. Y lo hace, apoyándose en una enseñanza de Ifa que
dice: "Opón ni Ifá, imoran ni Opele. Aotisemoo ni oruko ti a npe
Babalawo" (El tablero de adivinar es Ifa. La cadena de adivinación es
el conocimiento de los problemas. Y Aotisemoo es el nombre dado a un
Babalawo).
A-o-tise-moo -explica Abimbola- significa: "¿Cómo nosotros procedemos
para conocer?", o "¿Cómo actuamos para ver una solución?". Un Babalawo
cuando ejerce su oficio pone en práctica un método para desarrollar
conocimiento. Un Babalawo requiere un entrenamiento muy poco usual en
los órdenes físico, psicológico y mental.
Esta sencilla sugerencia del conocimiento de los problemas y cómo
actuamos para encontrar su solución nos pone de frente ante la
experiencia del cambio y la transformación. Y el sufrimiento despierta
su propia transformación.
Finalmente quiero referirme a uno de los rasgos secretos que
representa el Ebo (la ofrenda) en Ifa, y que es a menudo objeto de
prejuicio y de burlas dentro de algunos profesionales de la medicina y
la psiquiatría, debido a la poca apertura que estos tienen con la
Ciencia Tradicional de Ifa.
Es indudable el efecto terapéutico que para los clientes encierran las
sesiones de adivinación. Las personas van con un problema, una queja,
una calamidad, y quieren encontrar una solución. Y les funciona. Esto
se debe básicamente al gran sentido ritual que maneja el Babalawo como
sacerdote.
Así retomo la idea que expuse en la parte I de este breve ensayo:
actuar en lo sagrado. A través de rituales, el Babalawo accede a otros
planos de la realidad que ordinariamente un médico o un psiquiatra no
son capaces de hacer, porque no han sido iniciados. Con esto no quiero
decir que la cosmovisión que nos enseña Ifa de la realidad sea más
verdadera que el esquema que maneja la psiquiatría moderna. La
observación que desarrolla el hombre de la realidad es relativa,
dependiente e infinitamente múltiple.
El rito como tal, en este sentido, es la representación de un drama de
la Naturaleza. El Babalawo recrea la sucesión de un determinado orden
de la Naturaleza -de acuerdo a lo que especifique el Oráculo de Ifa- y
procede a la realización de dicho drama.
Esta práctica de lo ritual está contenida en una enseñanza de Ifa que
dice: "Ebo die, oogun die. Oogun ló ni ojó kan iponjú. Ebo ló ni ojó
gbogbo" (Odu Otura'Tikun): "Un pequeño sacrificio, un poco de
medicina. Mientras la medicina es para un día problemático, el
sacrificio es para todos los días". Esta diferenciación entre el
efecto ritual del sacrificio y el efecto curador de la medicina está
expresado en muchos otros versos del Libro Sagrado de Ifa. También
está registrado en algunos pasajes en los cuales Orúnmila (El Sabio)
vivifica un duelo con Osanyin (Orisa de las hierbas y la medicina).
Sólo se puede entender esta jerarquía del ritual por encima de la
medicina, cuando uno tiene una idea de la teurgia de Ifa tanto en los
Misterios Menores (Orisa'Awo) como en los Misterios Mayores.
Ase o.
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